sábado, 15 de junio de 2013

Roomba 650 a fondo by RamonMas



Hace un año que Limoncello Digital publicó mi análisis de la querida Scooba 390 que podéis ver aquí: http://www.limoncellodigital.com/2012/05/scooba-390-fondo-by-ramonmas.html
y que sigue haciendo sus tareas a las mil maravillas sin ningún síntoma de fatiga o desgaste hasta el momento.

Y aunque su cometido lo realiza perfectamente, hay que tener en cuenta que es una fregona a la cual no hace falta pasar previamente el aspirador, sino que ella sola se encarga de aspirar, fregar y secar en una sola pasada. Pero ¿qué ocurre si nuestra casa no necesita fregarse a menudo, llegando incluso a ser perjudicial para el brillo o tratamiento específico de nuestro suelo?



En ese caso, las aspiradoras robots son la alternativa lógica y como nuestra vivienda habitual es de terrazo pulido y abrillantado, decidimos adquirir uno de estos modelos, centrándonos en la marca líder del sector, iRobot, pero enseguida nos encontramos con un serio dilema: ¿qué modelo escoger?
La gama de la que dispone iRobot cubre todas las necesidades y es apta para casi todos los bolsillos. La marca americana dispone de tres series. La gama baja o serie 500, la gama media, llamada serie 600 y la gama alta, serie 700. Y dentro de cada gama, disponemos de varios modelos, cada uno con diferentes accesorios o funciones específicas.

Siendo un aficionado a la robótica, tengo que decir que los últimos modelos aparecidos de la serie 700, (como el 790, que tiene un diseño y unas características deslumbrantes), me atraían poderosamente, pero desembolsar cerca de 600 euros era lo que nos frenaba a lanzarnos por una y esperaba a que bajasen de precio cuando ya no fuesen una novedad.

Sin embargo, un correo electrónico que recibí el 24 de Mayo, y en el que me ofertaban el Roomba 650 (sacado al mercado hacía 8 meses), con un descuento del 25%, pasando a tener un precio de 309 euros, a diferencia de los 429 euros que tenía hasta la fecha, fue el detonante para lanzarme a pedir ese modelo sin dilación.

Dicho así, podría parecer una compra compulsiva, pero dado que me conocía las características de cada uno de los modelos de la marca, encontrar el modelo 650, con unas características que luego pasaré a describir en profundidad, y a ese precio, no era para pensárselo dos veces. Y aquí lanzo ya el titular de esta revisión: La Roomba 650 es la mejor elección basada en su relación precio / prestaciones.


Una vez en casa y abierta la caja, comprobamos todos los elementos incluidos en ella. Lo que más destaca es indudablemente, el disco del 650 que tiene un aspecto sobrio y elegante, con la cubierta negra brillante y un aro amarillo que le da un cierto toque de color. En el centro del disco, los botones de puesta en marcha; y arriba y abajo de estos y dentro del círculo amarillo, las teclas para programar el Roomba 650 en los días que queramos que haga la limpieza de forma totalmente autónoma cuando esté instalada en su base de recarga. A la derecha del botón principal CLEAN se encuentra un indicador de detección de suciedad acumulada (Dirt Detect) que hace que el robot refuerce la limpieza donde su sensor acústico detecte más suciedad. Por encima del disco amarillo se encuentra la media luna que es un asa de agarre y en la parte de abajo un botón que hace desenclavar el depósito de residuos para su vaciado.

Siguiendo con la descripción de los elementos de la caja, en la parte inferior se encuentran de izquierda a derecha: el adaptador de corriente, la base de recarga y un faro virtual, si seguimos
ascendiendo, tenemos el cable de corriente y la pieza azul que es un filtro de recambio. Y la piececita roja de la parte superior izquierda es un cepillo o peine para limpiar las cerdas de los rodillos. Finalmente se completa con los manuales (no están en español), guía rápida y tarjeta de garantía.


Ahora sacamos al Roomba 650 de la caja y describimos lo que hay debajo en él. A lo largo de casi toda la mitad superior en la fotografía, se encuentran repartidos cuatro sensores de infrarrojos, encapsulados en recipientes plásticos que miden constantemente la distancia al suelo y son los encargados de detener y cambiar de repente la dirección del roomba cuando detecta una escalera o está en un lugar elevado. Aunque no se ve en la fotografía, a lo largo del parachoques también dispone de otros 4 sensores de obstáculos que hacen frenar al roomba en el último momento para que el golpe con los muebles sea lo más suave posible y evitar que a la larga se llenen de arañazos. En la parte superior central, se encuentra una rueda loca de plástico y a ambos lados de esta, las dos placas metálicas de contacto para la recarga de la batería en su estación. A la izquierda, un cepillo giratorio de tres aspas que tiene la doble función de limpiar llegando lo más cerca posible de los rincones y enviar los residuos que se encuentre en dirección a los dos rodillos principales.

Las tres palas de este cepillo están hechas de un material flexible, con mejor aspecto que los diseños anteriores, por lo que supongo que tendrán una vida más larga. A media altura y a ambos lados, las ruedas motrices de goma y la mayor parte del espacio central la ocupan los dos rodillos principales de limpieza encerrados en una pequeña jaula que sirve de protección e impide que elementos grandes sean aspirados por los rodillos. En la parte inferior, el nuevo depósito translúcido llamado Aerovac dónde un flujo de aire va concentrando la suciedad al fondo del depósito, por lo que la basura se irá acumulando más uniformemente y que habrá que vaciar después de cada uso.


Después de dejar cargando la batería más de 16 horas, como aconseja el manual para el primer uso de la Roomba, dividí la casa en dos mitades con la barrera virtual colocada en mitad del pasillo, (lo mismo que hago con la Scooba 390). Puse la Roomba en mitad del salón y pulsé el botón CLEAN. A partir de ahí, se oye una breve melodía y el motor de la Roomba cobra vida y empieza a moverse por la estancia.

Por encima del botón central se encuentra el botón SPOT que hace un giro en espiral de ida y vuelta recorriendo una distancia de 1 metro de diámetro, y está especialmente indicado para limpiar en profundidad pequeñas zonas o alfombras.

El patrón de limpieza es el llamado iAdapt, patentado por iRobot, empezando por describir giros en espiral hasta que encuentra el primer obstáculo, a partir de ahí, determina automáticamente sus tres diferentes modos: el giro en espiral, el seguimiento de paredes/bordeado de obstáculos y desplazamiento lineal.


Cuando habían transcurrido unos 50 minutos de funcionamiento, y en una de las veces en las que la Roomba 650 pasó cerca de la base de recarga, se dirigió a ella lentamente, hasta que se enclavó en la base, dando por finalizada la primera mitad de la casa.

La sorpresa saltó al sacar el recipiente y ver la cantidad de desechos que había aspirado: ¡ sin comentarios !

Después de un par de horas de recarga, ya estaba lista de nuevo y cogiéndola de su asa, la llevé al otro lado de la barrera virtual para que limpiara el resto de la casa.
Cuando terminó la totalidad de la casa, me dispuse a desmontar los cepillos, así como desmontar todo lo posible para acceder a la batería y ver las entrañas del robot.



Tengo que decir, que acceder a los rodillos principales del robot, es tan fácil como desplazar las dos pestañas amarillas que se encuentran una a cada lado del compartimento, y que hacen levantar la pequeña jaula que encierra a los dos rodillos y que se extraen de manera muy simple y cómoda.
El cepillo giratorio de tres aspas se saca aflojando su pequeño tornillo central.

Si durante un período largo, de semanas o meses, no tuviéramos que usar el Roomba 650, debemos sacar la batería del interior del robot, para que esta no se dañe. Para ello, lo primero que tenemos que hacer es quitar el cepillo giratorio de tres aspas, para luego sacar toda la tapa negra que está fijada con 4 tornillos. Una vez sacados estos y la tapa, queda ante nuestros ojos, la batería del Roomba, que se saca cogiéndola de unos tiradores verdes situados a cada lado de la batería. (Esta batería la podemos guardar por períodos largos, si la cargamos a tope previamente. No guardarla descargada porque se dañaría).


Mi conclusión después de usarla durante varias semanas, es que estamos ante una máquina que dispone de lo necesario para hacer su trabajo, y lo hace bien. No tiene el refinamiento de la serie 700.
 No tiene pantalla táctil, ni mando a distancia, ni faros que lleven al robot de una habitación a otra, ni un diseño tan vanguardista, pero sí que cuenta con mejoras en los cepillos y depósito, respecto a sus versiones anteriores y lo que es más importante: limpia eficientemente y con un mantenimiento reducido, que es al fin a la postre lo que se persigue, ahorrándote mucho tiempo y dedicación, que puedes emplear en otros menesteres. Y por poco más de 300 euros ¿qué más podemos pedirle a una Roomba?


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