lunes, 11 de febrero de 2013

Holones


Por cortesía de Mente Errabunda;


Se encuentra ampliamente aceptada en la comunidad científica que un sistema es un conjunto de dos o más elementos interrelacionados entre sí que trabajan de manera conjunta para lograr un objetivo común. En ese entorno la teoría de sistemas hace referencia a las teorías que describen la estructura y el comportamiento de los sistemas. La teoría de sistemas cubre el aspecto completo de tipos específicos de sistemas, desde los sistemas técnicos, también denominados sistemas duros, hasta los sistemas conceptuales, denominados sistemas suaves en contraposición a los primeros, aumentando su nivel de generalización y abstracción. La teoría general de sistemas ha sido descrita desde diferentes ángulos como: una teoría matemática convencional, un metalenguaje, un modo de pensar, una jerarquía de teorías de sistemas con generalidad creciente. Ludwig von Bertalanffy, quien introdujo la teoría general de sistemas, no tenía intenciones de que fuera una teoría convencional específica. Empleó ese término en el sentido de un nombre colectivo para problemas de sistemas.

Se han sugerido un número de palabras como alternativas a “sistema” para nombrar el concepto de un todo. Las propuestas incluyen: (1) La realizada por Gerard el año 1964 como “org”; (2) La propuesta de Jacob el año 1974 como “integron”; (3) La propuesta realizada por Koestler el año 1967 bajo el término “holón”. Sólo ésta última se ha utilizado de manera significativa, la cual clarificaría todo el campo del pensamiento de sistemas, si se volviese más popular, y en especial si el campo se conociese como “pensamiento holónico” o “pensamiento con holones”.

Los objetivos originales de la teoría general de sistemas son los siguientes: (1) Impulsar el desarrollo de una terminología general que permita describir las características, funciones y comportamientos sistémicos. (2) Desarrollar un conjunto de leyes aplicables a todos estos comportamientos. (3) Promover una formalización matemática de estas leyes. La primera formulación en tal sentido es atribuible al biólogo Ludwig von Bertalanffy (1901-1972), quien acuñó la denominación “Teoría General de Sistemas”. Para Ludwing von Bertalanffy, la teoría general de sistemas debería constituirse en un mecanismo de integración entre las ciencias naturales y sociales y ser al mismo tiempo un instrumento básico para la formación y preparación de científicos.

Sobre estas bases se constituyó el año 1954 la “Sociedad para la Investigación de Sistemas”, cuyos objetivos fueron los siguientes: (1) Investigar el isomorfismo de conceptos, leyes y modelos en varios campos y facilitar las transferencias entre aquellos. (2) Promocionar y desarrollar modelos teóricos en campos que carecen de ellos. (3) Reducir la duplicación de los esfuerzos teóricos. (4) Promover la unidad de la ciencia a través de principios conceptuales y metodológicos unificadores. La perspectiva de la teoría general de sistemas surge en respuesta al agotamiento e inaplicabilidad de los enfoques analítico-reduccionistas y sus principios mecánico-causales. Se desprende que el principio clave en que se basa la teoría general de sistemas es la noción de totalidad orgánica, mientras que el paradigma anterior estaba fundado en una imagen inorgánica del mundo.

A poco andar, la teoría general de sistemas concitó un gran interés y pronto se desarrollaron bajo su alero diversas tendencias, entre las que destacan la cibernética de N. Wiener, la teoría de la información de C. Shannon y W.Weaver y la dinámica de sistemas de J. Forrester. Si bien el campo de aplicaciones de la teoría general de sistemas no reconoce limitaciones, al usarla en fenómenos humanos, sociales y culturales se advierte que sus raíces están en el área de los sistemas naturales y en el de los sistemas artificiales. Mientras más equivalencias se reconozcan entre organismos, máquinas, hombres y formas de organización social, mayores serán las posibilidades para aplicar correctamente el enfoque de la teoría general de sistemas, pero mientras más se experimenten los atributos que caracterizan lo humano, lo social y lo cultural y sus correspondientes sistemas, quedarán en evidencia sus inadecuaciones y deficiencias.

El termino holón se compone de la palabra griega “holos”, que significa “el todo” y el sufijo “on” que significa “parte”. El año 1967, su creador, el filósofo húngaro Arthur Koestler definió holón como una parte identificable de un sistema que tiene identidad única, compuesta de partes subordinadas y que, a su vez, es parte de un todo, en semejanza a la organización de los sistemas biológicos. Las propiedades asociadas a un holón, y a las organizaciones holónicas son las de ser eficientes en el uso de recursos, muy resistentes a las perturbaciones, tanto internas como externas, y adaptables a los cambios del entorno. Su fortaleza y estabilidad procede de ser unidades independientes en el tratamiento de problemas. Como por ejemplo una célula, que tiene su propio núcleo, su propia autonomía en comunión con el resto de organismos, formando parte por ejemplo de un tejido. Cualquier “cosa” que sea a la vez una parte y un todo es considerada un holón.

A una jerarquía de holones se le llama holarquía. En una holarquía la eliminación de un holón más fundamental, el ergo menos significativo, trae consigo la desaparición de los holones más abarcantes de los que formaba parte. Observe el siguiente ejemplo: las células están formadas a partir de moléculas y éstas a partir de átomos. De modo que si se consigue desintegrar los átomos que conforman una célula se habrá acabado también con ella y con las moléculas que la forman. Por esta misma razón un átomo de hidrógeno es más importante que una hormiga, pero menos significativo. La doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen es el holismo. Las interacciones parte-todo dan lugar a una serie de características en el conjunto que no aparecen con la simple suma de las partes.

Para el investigador Ken Wilber cualquier holón tiene cuatro propiedades fundamentales: (1) Autopreservación. Cuyo fundamento es que todos los holones preservan una cierta capacidad de preservar su propia totalidad o autonomía. Un átomo de hidrógeno dentro del contexto adecuado sigue siendo un átomo de hidrógeno. No necesariamente demuestra intencionalidad de una forma que se llamaría desarrollada, pero preserva su individualidad a lo largo del tiempo. (2) Autoadaptación. Un holón se encuentra en que es también parte de un todo más amplio y debe adaptarse o acomodarse a otros holones. (3) Autotranscendencia. Cuando dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno se juntan en circunstancias adecuadas, emerge un holón nuevo, y en cierta manera, sin precedentes, en este caso el de la molécula de agua. No es una simple asociación, es una transformación cuyo resultado es un nuevo holón emergente. (4) Autodisolución. Los holones que se van construyendo también se pueden destruir. Estas fuerzas pueden ser representadas por una cruz, con dos opuestos horizontales y dos opuestos verticales. Estas fuerzas están en tensión constante, cuanta más autopreservación menos autoadaptación y cuanta más autotranscendencia menos autodisolución. Preservar o acomodarse, trascender o disolverse son los cuatro impulsos diferentes a los que está sometido todo holón.

Las aplicaciones de los holones pueden ser clasificadas en tres áreas diferenciadas: (1) Ecología. En esta área el concepto de holón se utiliza en la filosofía del medio ambiente, en ecología y en la ecología humana. Los ecosistemas a menudo se consideran como holones dentro de una o muchas holarquías. Los holones se consideran subsistemas abiertos de los sistemas de orden superior, con una serie continua como la producida desde la célula a la ecoesfera. (2) Filosofía de la historia. En esta área un holón es un acontecimiento histórico que hace que otros acontecimientos históricos sean inevitables. Un holón es un concepto controvertido, con el cual algunos rechazan la inevitabilidad de cualquier acontecimiento histórico. Una categoría especial de holón es la tecnología, lo que implica una perspectiva sobre cómo las tecnologías tienen el potencial para dictar la historia. (3) Desarrollo humano y psicológico. En esta área un holón es un término genérico que en psicología se refiere a la teoría de la espiral dinámica. En este contexto se refiere al desarrollo de los sistemas de valores culturales que son discretos en sí mismos y también forma parte de un sistema de valores más grandes. Una caracterización simple que es bastante familiar constituye la “escala de necesidades de Maslow” en la cual un sistema de valores básicos es “debo comer”, la cual permanece constante una vez satisfecha, pero es adicional al hecho “quiero amigos”.

Guillermo Choque Aspiazu

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