lunes, 11 de febrero de 2013

Epistemología Informática


Por cortesía de La Mente  Errabunda;


La palabra epistemología se estructura con dos voces griegas: episteme, “conocimiento” y logos, “teoría”. Se encarga del problema correspondiente a la relación sujeto-objeto. Entendiendo que el sujeto es el ser cognoscente y el objeto todo aquello sobre lo que el sujeto realiza su actividad cognitiva. El problema del conocer ha sido abordado desde hace ya varios siglos, aunque es a partir del siglo XIX en el que se advierte un mayor interés en el desarrollo de la epistemología. De esta manera, la epistemología, conocida también como gnoseología o teoría del conocimiento, es una parte de la filosofía, como la ética o la lógica. A diferencia de estas disciplinas, la epistemología es especulativa; es decir, se interesa por entender el conocimiento en sí mismo, como es, no como debería ser.

La epistemología es la parte más importante de la teoría de la ciencia, disciplina intelectual que también incluye otros estudios que tienen a la ciencia por objeto, como la historia o la sociología de la ciencia. De cualquier forma que se la vea, es una disciplina eminentemente abstracta, o por lo menos lo ha sido hasta ahora, en el sentido de que sus principios se reconocen y aclaran por reflexión y no por experimentación u observación. Su objetivo es aclarar las condiciones en que es posible el conocimiento humano, así como los límites dentro de los cuales puede darse; en otras palabras, juzga sobre su validez y sobre su alcance. Tiene que ver tanto con el conocimiento que se asocia con la sensibilidad, normalmente denominado “conocimiento empírico” como con las dotes asociativas del intelecto, regularmente llamado “conocimiento racional”. Es importante no confundir la epistemología, cuya etimología griega la presenta como “tratado del conocimiento” o “tratado de la ciencia”, con otras dos disciplinas importantes que también se interesan por el conocer: la lógica y la psicología. La lógica estudia específicamente el razonamiento y se interesa por establecer las condiciones formales del conocimiento. La psicología por su parte examina al ser cognoscente en su condición psicofísica, y estudia los mecanismos que hacen posible el funcionamiento intelectual de las distintas especies animales, muy en especial el Homo sapiens.

Una ciencia teórica examina las restricciones a las que está sometido el pensamiento, sea desde el punto de vista de la lógica o de las matemáticas. Una ciencia empírica, en cambio, describe a la naturaleza según ciertas categorías de carácter experimental, que pueden ser mejor o peor adaptadas a esta tarea; la ciencia es corregible de conformidad con los resultados de las observaciones y experimentos sobre el mundo que rodea al ser humano. De acuerdo con esto, se intenta explorar la posibilidad de que la informática sea más bien una ciencia empírica, y no una ciencia teórica como la teoría de la computabilidad. Sin embargo, a pesar de ese contraste, se considera que existe continuidad en el tratamiento de la cuestión sobre la naturaleza de la informática, dado que la tesis de “Turing” puede ser considerada como el fundamento teórico del paradigma computacional de la informática. Tal paradigma surge como idea abstracta en la obra de Alan M. Turing, como la noción de máquina universal capaz de imitar a cualquier otra máquina, y logra ser elaborada en la forma de una “ley de estructura cualitativa”, de carácter empírico, por Newell y Simon, en su conferencia del año 1980.

Históricamente, la informática se constituyó en ciencia, durante la primera mitad de este siglo, como un ejercicio teórico por parte de matemáticos bastante ingeniosos, como Turing. Fue sobre todo una exploración de la naturaleza de los problemas accesibles a la mente humana. Es especialmente notable que las computadoras se construyeran después que esta teoría fuera concebida, y que las reflexiones de los matemáticos sobre computabilidad tomaran como objeto de reflexión a la computadora humana, típicamente equipada de papel y lápiz para hacer sus cálculos. La concepción de la informática como ciencia eminentemente teórica, no es la única posible visión de esta ciencia. La informática puede también concebirse como una investigación de carácter empírico sobre los fenómenos de la computación. Pero aún para los autores que así la conciben, la teoría de la computabilidad tiene un papel muy importante: echar los cimientos y crear el vocabulario, para el análisis de estos fenómenos.

Existen, muchas maneras de obtener información y de acercarse a la verdad. Aún es posible, por una especie de efecto acumulativo cultural, decidir qué sería lo más conveniente para hacerlo: si escuchar al sabio, adquirir y leer libros o procesar y vincular información mediante el uso de computadoras en red. Sin embargo, la idea de que las formas más antiguas van perdiendo funcionalidad en favor de las más nuevas, hace necesario echar un ojo a lo que se ha dado en llamar el paradigma informático, en sus dos concepciones: (1) como una interpretación mecánica y física del pensamiento y comportamiento humano, a través de la metáfora de la computadora o máquina del pensamiento, (2) como una potenciación de la interactividad y de un “pluralismo epistemológico”.

Al respecto de la primera posición, Claudio Gutiérrez en su curso de “Epistemología e Informática”, difundido en la red el año 1997, advierte que existen diversas maneras de entender este paradigma. Una manera, la original, consiste en concebirla como una rama de las matemáticas; esto es, admitir que sus temas se derivan de una elaboración de la teoría de la computabilidad, tal como fuera practicada en la primera mitad del siglo XX por Turing y otros matemáticos. Pero es también posible concebirla como una disciplina empírica y, específicamente, como un estudio experimental sobre los sistemas de símbolos físicos. Según Gutiérrez, este modo de considerarla es la visión preponderante. Finalmente, es posible describir el quehacer y las preocupaciones de los informáticos comparándolos con los quehaceres y preocupaciones de otros científicos y profesionales, como, por ejemplo, los científicos sociales, los literatos y artistas, y los profesionales del diseño. En este último sentido, se vuelve legítimo considerar la informática como una disciplina científica “suave”. Pero aún acogiendo la categorización de la informática como una ciencia “fuerte”, es posible entender este carácter científico de maneras fundamentalmente nuevas, con base en una reflexión sobre el desarrollo tecnológico reciente, en especial el advenimiento de máquinas masivamente paralelas que no se conforman de manera simple con el modelo de la computadora de procesamiento secuencial de Von Neumann o de la máquina universal de Turing.

Entendida la informática como una disciplina donde es predominante la actividad del análisis, del diseño y de la programación, aparece una segunda concepción, delineada adecuadamente por Sherry Turkle. Esta autora propone una concepción de la informática, menos ligada a la formalización de procesos y más abierta a una interactividad hombre-máquina. Advierte que existe una imagen muy difundida de la computadora como una máquina estrictamente lógica, y de la programación computacional como una actividad rigurosamente técnica y matemática. Como consecuencia, tanto la cultura especializada como la popular consideran la informática como la encarnación misma de lo formal y abstracto. Sin embargo, existen otras facetas que le interesa resaltar. Turkle sostiene que existen programadores muy exitosos cuya relación con el material se parece más a la de un pintor con su tela que a la de un lógico con su lápiz y papel y sus símbolos abstractos. Estos programadores utilizan aproximaciones al conocimiento concretas y personales, bastante diferentes de los estereotipos que se asocian con las matemáticas o la lógica formal.

Esta diversidad de enfoques sugiere que el acceso equilibrado a los elementos básicos de la informática exige aceptar la validez de maneras múltiples de conocer y pensar, lo que la autora califica de “pluralismo epistemológico”. Aquí la palabra “epistemología” se utiliza en un sentido más cercano al psicólogo Piaget que a los filósofos de la ciencia. En la filosofía de la ciencia, se considera como meta de la epistemología indagar sobre la naturaleza del conocimiento y las condiciones de su validez; y, con la excepción de corrientes inspiradas en la historia de la ciencia, como la de Thomas Kuhn, solo una forma de conocimiento, la proposicional, se considera adecuada. El paso dado por Piaget en su definición de “epistemología genética” es evadir la investigación sobre la “verdadera” naturaleza del conocimiento a favor de un estudio comparativo de la naturaleza diversa de las distintas clases de conocimiento. Turkle asumiendo este pluralismo epistemológico de Piaget, va un paso más allá. En efecto, donde Piaget ve las diversas formas de conocimiento en términos de etapas hacia un punto de llegada que sería la razón formal, ella ve las diferentes aproximaciones al conocimiento como estilos varios, cada uno igualmente aceptable en sus propios términos.

Guillermo Choque Aspiazu

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