viernes, 7 de diciembre de 2012

El robot Q.bo a fondo by RamonMas.

 
Que Europa está dando pasos de gigante en la robótica es algo indudable, pero que España tenga un papel predominante en esta área tecnológica y en los tiempos que corren, es algo verdaderamente sorprendente.

Actualmente, la gran mayoría de los robots “serios”, financiados por grandes compañías, no llegan a salir de los laboratorios de investigación. Y los que lo hacen, no llegan al consumidor medio debido al alto coste para adquirirlos. Los aficionados a la robótica, hasta ahora nos teníamos que conformar con pequeños robots de servos o plataformas diversas que aunque amigables, carecían de la infraestructura necesaria que aunase esfuerzos y evolucionaran su desarrollo. 
 
Faltaba dar el salto y ese salto lo ha dado TheCorpora, una empresa modesta, española y que nos ofrece una plataforma robótica potente y de calidad, para desarrollar un robot inteligente, open source y a un precio que pueda estar en todos los hogares.

En primicia mundial, Limoncello Digital se enorgullece de presentar este análisis pormenorizado del robot español Q.bo de la empresa TheCorpora, S.L.

Cuando un producto presume de calidad, esta tiene que estar presente hasta en los más mínimos detalles. Lo primero que salta a la vista cuando rompemos la caja de cartón exterior y sacamos el embalaje de Q.bo, es el acabado que tiene dicha caja, de un cartón fuerte con acabado satinado. Esto nos deja claro que no han dejado ningún detalle al azar. 

Al abrir la caja, lo primero visible es la cabeza del robot, que se encuentra hábilmente asegurada con un sistema curioso y efectivo de anclaje a base de piezas de cartón formando anillos, que hacen que el robot no se mueva en absoluto durante el transporte. Una vez sacados los diferentes anillos, se hace presente el resto del cuerpo de Q.bo envuelto en un plástico semitransparente.

 
Al coger el robot para sacarlo hacia afuera, enseguida notamos sus 9 kilos de peso, que nos hacen intuir que tenemos entre manos algo muy especial. Y al sacar el plástico que lo envuelve, Q.bo se presenta deslumbrante ante nuestros ojos. Su diseño es realmente bello y es uno de sus aspectos más significativos.
 
La calidad de los materiales plásticos no le va a la zaga, no en vano están fabricados por una empresa taiwanesa que produce piezas para la industria automovilística. Son de material ABS de una consistencia durísima y las piezas en pulido espejo son realmente deslumbrantes.


Aunque es evidente que este robot atrae en cuanto se ve, generándose un vínculo especial, voy a tratar de no sucumbir a sus encantos, (tarea difícil) para seguir describiendo a grandes rasgos, sus aspectos más notorios.

De abajo a arriba y de delante hacia atrás, lo primero que destaca son sus dos grandes ruedas recubiertas por una banda de goma y una rueda loca delantera, formando una base de apoyo triangular que en teoría debería darle una estabilidad suficiente. Seguidamente se encuentran los ultrasonidos (frontal derecha e izquierda), ubicados detrás de una tapas desmontables y en el centro un juego de infrarrojos orientados a 45 grados, para evitar desniveles.
 
Otro pequeño detalle bien realizado, es que las cabezas de los tornillos que sujetan las piezas plásticas son de color blanco, por lo que no desentonan con el acabado final.
En la parte central tenemos una pieza de pulido espejo que simula el pecho de Qbo, con su anagrama y a los lados, las tapas donde en su interior se encuentran los altavoces del robot.

En el lateral derecho del robot, cabe destacar el botón de encendido y la toma de corriente para la alimentación. Aunque el botón de encendido está puesto en ese lugar por imperativo legal a la hora de conseguir las certificaciones FCC de dispositivos eléctricos, a todas luces se ve que no es el lugar idóneo, ya que es fácil que un roce o un descuido por nuestra parte, haga apagar la unidad.

La cabeza es la parte del robot que a mi criterio y en cuanto a diseño, lo mejor logrado, estando formada por un rostro en pulido espejo, con dos WebCam de alta definición que hacen la función de ojos y además separados 7 centímetros, (lo mismo que los humanos), conteniendo unos párpados móviles según versión, que ayudan a la interacción con las personas. 
 
Entre los “ojos” tiene una pequeña nariz led de colores, junto a una matriz de leds formando una boca, aunque esta es imperceptible estando el robot apagado.
A ambos lados del rostro y en la parte superior, se encuentran los micrófonos unidireccionales. Las “orejas” de Q.bo están formadas por piezas decorativas en pulido espejo y coronando la cabeza, una antena wifi para la conexión a Internet.

 
En la parte trasera tenemos a ambos lados, sendas tapas para montar opcionalmente dos ultrasonidos más. Y en la espalda nos encontramos con una tapa que da acceso a las terminales de conexión de la placa base Mini-Itx, una pantalla de estado y un interruptor de seguridad. Al sacar dicha tapa triangular, en su interior nos llevamos otra grata sorpresa: un adhesivo numerado con los nombres de las personas que han hecho posible esta criatura. 

 
La zona inferior de Q.bo está preparada para acoger una eventual base de recarga autónoma, al más puro estilo de las aspiradoras robóticas.

Ahora pasamos a ver qué esconde el interior de Q.bo y ver si sigue la misma tónica de alta calidad como lo que llevamos visto hasta ahora:

 
Otra grata sorpresa, aún mayor si cabe. Todo el interior se presenta muy bien organizado y cuidado hasta el más mínimo detalle, con los cables bien agrupados. En el centro, el corazón del robot, un procesador i3 de bajo consumo, incrustado en una placa base Intel en formato Mini-ITX. A la derecha de la placa, el disco SSD y a la parte de abajo, la placa controladora de los motores, ultrasonidos e infrarrojos. Detrás de la placa base, oculta en la fotografía, una batería Life-Po con una autonomía media de unas 3 horas y los motores EMG30 que mueven las grandes ruedas del robot. Además dispone de diversas controladoras situadas en la cabeza, junto a cuatro servos para los movimiento de los párpados, cabeza, etc, etc. Todo un concentrado de tecnología en un espacio reducido y muy bien planificado.

Después de observar todo el interior detenidamente, no cabe duda de que tengo ante mí, una plataforma robótica de una calidad impresionante, que está a un nivel superior que lo visto hasta ahora y creo firmemente que los aficionados tenemos que estar de enhorabuena ante esta pequeña obra de ingeniería.
Teniendo entre nosotros una plataforma estándar y Open Source como Q.bo, el avance en Inteligencia Artificial debería ser exponencial. Para ello, se cuenta con una comunidad de usuarios que a través de diversas herramientas (foro, Wiki, etc) tratarán de desarrollar nuevo hardware para el robot, así como nuevas aplicaciones de software y evolucionar su sistema operativo específico (OpenQ.bo distro), creado por TheCorpora y basado en una distribución Linux de Ubuntu.

Sólo queda felicitar a todo el equipo de desarrollo de TheCorpora por tan magnífico trabajo realizado en esta creación.
¡Q.bo ya es una realidad!

3 comentarios:

Juan Rived dijo...

Es el post que me hubiera gustado hacer yo, enhorabuena por el post y por el precioso Q.bo!

Juan Rived dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ramon mas alberola dijo...

Gracias Juan. Te comprendo porque sé que eres un gran seguidor de Q.bo.