martes, 4 de septiembre de 2012

En los albores de la consciencia artificial by RamonMas

Ramón Mas Alberola, ha colaborado en incontables ocasiones con la comunidad robótica y este blog, y en esta ocasión, nos trae un fantástico articulo de opinión sobre la conciencia artificial, disfrutarlo:

En los albores de la consciencia artificial

En el mundo de la robótica estamos asistiendo casi sin darnos cuenta, al nacimiento de una nueva disciplina dentro de la IA: la que yo llamo CA o consciencia artificial. En el último año se ha conseguido crear de nuevo, controversia en el campo de la Inteligencia Artificial y más concretamente sobre la autoconciencia de los robots. Antes de ahondar en este tema definamos qué es la consciencia.

Por definición es el conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. De la capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento

La conciencia es la propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta; así como el conocimiento reflexivo de las cosas, mediante la actividad mental.

Vistas las definiciones anteriores, podemos decir que la autoconciencia es la conciencia de la conciencia o la reflexión sobre la conciencia que es lo que tienen los humanos, el conocimiento abstracto de su propia existencia.

Conciencia de sí mismo implica conocimiento y el conocimiento está relacionado con ser un organismo vivo, que puede sentir dolor, hambre, etc. Que tiene que sobrevivir en la lucha por la vida.

Para tener conciencia es necesario primero ser animado, que es básicamente una función del ser, es decir estar vivo, ser orgánico, cerebral y de tejido nervioso.

Los investigadores utilizan la prueba del espejo para determinar si los animales son conscientes de su propia existencia e identidad, es decir, si son autoconscientes; en esta prueba, al animal se le marca  con una mancha de color en alguna parte de su cuerpo que le es imposible ver sin la ayuda de un espejo.  Una vez que el animal es colocado frente al espejo, si es autoconsciente será capaz de reconocer que es su propio cuerpo el que ve en el espejo, y trataría de limpiar la mancha.

Son pocas las especies que se pueden reconocer delante de un espejo, además de los seres humanos, también se reconocen la mayoría de los simios, elefantes, delfines, orcas, urracas y alguna lechuza.

En Psicología la conciencia es el Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo. Nace con el sistema sensorial en la medida que puedes aprender de él y eres capaz de reconocer patrones. (Nunca seríamos capaces de emitir un solo pensamiento si hubiésemos prescindido de nuestro sistema sensorial desde el principio de nuestra existencia).

Un niño se hace consciente de sí mismo, alrededor de los 8 meses de vida, en el llamado por Jacques Lacan "estadio del espejo". Ese estadio representa un momento genético fundamental, siendo una de las etapas del desarrollo mental de la persona. En esa etapa, el niño, mirando en el espejo reconoce su imagen para ver todo el ser en su conjunto, experimentando una gran alegría.

Ese momento es de vital importancia en la cuestión de la identificación del sujeto, ya que se trata de una identidad primaria del niño, que promueve la construcción del ego y la fuente de todas las otras identificaciones. Lacan describe el momento de la identificación como un momento de triunfo y placer.

Llegados a este punto, ¿podríamos programar robots que llegaran a ser autoconscientes de sí mismos?

Nico y Qbo son dos robots capaces de reconocer su reflejo viéndose en un espejo. Qbo se reconoce a sí mismo mediante diferentes algoritmos matemáticos como un objeto, igual que podría hacer con otro objeto cualquiera que se le enseñara. Pero además, Qbo también puede distinguirse de otros robots idénticos a él y de mantener una conversación simple con programas de síntesis y reconocimiento de voz.

Aunque, sólo porque Qbo pueda reconocerse a sí mismo como un objeto, no significa realmente que el robot sea consciente de sí mismo. Qbo ni de lejos entiende lo que es el 'yo'. La conciencia del “yo” no es un fenómeno tan simple y Qbo no sabe qué es Qbo realmente. Ahí está el problema de la IA hoy en día: la inexistencia de razonamiento. Los delfines, que sí tienen consciencia de ellos mismos, seguramente sabrán de sus posibilidades, de sus intereses, etc. Algo que hoy en día no podemos ver en los robots.

Pero la cuestión de fondo es, (como formula Francisco Paz, de la empresa TheCorpora): ¿si Vd. llama por teléfono a alguien  para hacerle una pregunta y este le da una respuesta adecuada, Vd se pregunta si la persona que se encuentra al otro lado de la línea es consciente o no?

Esto es sólo simulación de la autoconsciencia. No tiene nada que ver con los procesos de pensamiento complicado de creación de conciencia en el sentido que conocemos. Se trata de hacer creer al espectador, que el comportamiento automático es más bien inteligente, ayudado por la forma más o menos antropomorfa del robot.

La parte de pensamiento lógico puede ser imitada por las matemáticas, programando la conciencia algorítmicamente. Siendo un requisito, que el nivel de simulación, de la sensación de su propia reflexión. ¿Y simular las emociones, los sentimientos? Las emociones, después de todo,  son sólo un conjunto de subrutinas.

Por supuesto, se pueden instalar sensores y programas que simulen las reacciones de dolor o placer en un robot, pero ¿realmente alguien piensa que sentirían algún tipo de emoción, como un ser humano o un animal?

No nos dejemos engañar por la terminología de la biología y la psicología. Las simulaciones por ordenador, no van a crear la conciencia, ni la auto-consciencia. Sin embargo, crear una simulación que llegue a generar un libre albedrío artificial sería una gran meta, ¿con tantas opciones programadas como reacciones posibles, engranado en un sistema de probabilidad aleatoria o incluso estadística?  ¿o qué a través de redes neuronales o algoritmos de aprendizaje, y manejando una cantidad ingente de información, se puedan crear patrones suficientes que hagan que el robot aprenda e interactúe por sí mismo? Si fuera así, no hay razón por la que no pueda construir, por ejemplo, estructuras simbólicas clasificables como "filosofía". O al menos que sean creíbles.

Todavía no hay una conciencia, sentimiento o emoción alguna dentro de un robot. De momento son sólo máquinas programadas para simular que están vivas. Pero se abre ante nosotros un reto fascinante que quizás podría en un futuro, hacer cambiar esa realidad actual. “¿Voy a soñar Dr. Chandra?  Sí HAL. Todos los seres que sienten, sueñan.”

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